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En homenage a ; “” Los Cantos de Ossian “” .

Oralmente los difundían los Celtas . Los románticos de ellos hicieron traducciones y de este espíritu  confabularon sus versos . Bardos les / se   llamaban    .

Y una vez más Celtas y Naturaleza se hermanan . Conseguimos   celebrarles con poesía , ahora ,en esta época de renovarnos , de llevar ramas verdes al hogar , de ser independientes  a través de nuestra intuición y de la observación de las leyes de la naturaleza  . Entramos en contacto con las energías cósmicas  y somos fuente , manantial creador de vida .

Celebramos con los poemas del gallego ;  Alvaro Cunqueiro  y el Leonés ; Julio Llamazares   , este hermanamiento poético  del cual son y somos innegablemente herederos .   Disfrutadlos !!! .

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ALVARO   CUNQUEIRO  :    ” Al otro lado de las montañas ”

Alguien dijo que habia ciudades para soñar

al otro lado de las montañas .

No dijo si estaban suspendidas en el aire .

Sumergidas en las lagunas,

o perdidas en el corazón del bosque .

Los que alla fueron  nada encontraron ,

ni altas torres ni jardines

ni mujeres hilando en el atrio ,

ni un muchacho aprendiendo a tocar la gaita .

Solo yo traje algo para seguir soñando

algo visto y no visto en la niebla de la mañana ,

algo que era una flor o un mirlo de oro

o un pie descalzo de mujer .

Un sueño de otro que se ponía a dormir en mi ,

echado en mis ojos ,

pidiéndome que lo soñase más alla de las montañas ,

donde no hay ciudades para soñar .

Y ahora mi oficio es soñar  , y no se

si soy yo quien sueño  , o es que por mi sueñan

campos , miradas azules , palomas que juegan con un niño ,

o una mano pequeña y fria que me acaricia el corazón .

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JULIO  LLAMAZARES      :   ( Memoria de la nieve )

Mi memoria es la memoria de

la nieve . Mi corazón esta blanco como

un campo

de urces

En labios amarillos la negación florece.

Pero existe un nogal donde habita

el invierno .

Un lejano nogal , doblado sobre el agua ,

a donde acuden a morir los guerreros más

viejos .

En un mismo exterior se deshacen los días

y la desolación corroe los signos

del suicidio :

Globos entre las ramas del silencio y un

animal sin nombre que se espesa en

mi rostro .

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Adoraron al sol , sacrificándole las yeguas

más fecundas en fiestas solsticiales  .

Y el sol pintó sus frutos de granate y le

dio a sus cabellos el brillo del centeno .

Dieron culto a las diosas melancólicas del

agua , arrojando a los ríos  raíces de beleño

y plumas de urogallo .

Y el agua llenó sus tierras de verdura ,

de bosques obsequiosos y solemnes .

Bajo la luna llena , en torno a las hogueras ,

danzaron elevando sus flautas y sus brazos

hacia el cielo .

Y la luna le otorgo a sus canciones el sonido

sagrado de la plata .

Ofrecieron al dios de las montañas ramos

de acebo y angustia de campanas .

Pero la nieve siguió cayendo mansamente

y sepulto su memoria para siempre .

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¿ Qué espero aún de la espiral del tiempo ,

de esos cuernos epílogos que suenan en los

bosques ?

¿Que atardece junto a mi corazón helado ?

Por el paisaje gris de mi memoria  , cruzan

arrieros sin retorno , pastores y alfareros

olvidados , bardos ahogados en el miedo

lacustre de sus propias leyendas.

Sólo estoy , en esta noche última , coronado

de cierzo y flores muertas .

Sólo estoy , en esta noche última ,

como un toro de nieve que brama a las estrellas .

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De nuevo llega el mes de las avellanas y

el silencio .

Otra vez se alargan las sombras de las torres

la plenitud azul del huerto familiar .

Y en la noche se escucha el grito desolado

de frutas silvestres .

Sé muy bien que éste es el  mes de

la desesperanza .

Sé muy bien que ,  tras los mimbres lánguidos

del río , acecha un animal de nieve .

Pero era en este mes cuando buscábamos orégano

y genciana , flores moradas para aliviar

las piernas abrasadas de las madres .

Y recibo el recuerdo como una lenta lluvia

de avellanas y silencio .